El gran porcentaje de los recursos naturales que utilizamos en la actualidad son el carbón, el petróleo y el gas natural. El planeta cada vez demanda más energía, el consumo se incrementa día tras día. El uso en las mismas proporciones de los recursos naturales significará su desaparición total en un futuro inmediato. 

Las energías renovables son el presente. Han venido para quedarse. Los combustibles de fósil, como petróleo y carbón, desatan la contaminación ecológica exhalando gases nocivos. El método más eficiente de luchar contra ello es usar los recursos renovables. 

La energía eólica es una de las opciones más recomendables. Lleva utilizándose desde hace miles de años. Cervantes, ya destacaba en su obra, a un Don Quijote que no discernía entre molinos o gigantes; el viento era usado para moler el trigo y en los barcos de vela. 

 

En qué consiste la energía eólica 

Radica en generar electricidad mediante unos molinos de viento que mueven una turbina. Se consigue gracias a la energía cinética que produce este movimiento. Cuando el viento sopla a doble velocidad, se genera ocho veces más energía. 

La energía eólica es usada para producir electricidad. Las turbinas de viento, que se instalan en los lugares de alta fertilidad eólica como franjas litorales, alta mar y valles, convierten la energía cinética en la electricidad. 

En la actualidad, su implantación es cada vez mayor. Reino Unido y España son los países que más capacidad de energía eólica instalaron en Europa en 2019, con 2,4 GW y 2,3 GW, respectivamente. La tercera posición en el ranking de países que más han crecido en energía eólica la ocupa Alemania, que en 2019 generó 2,2 GW, le siguen Suecia, con 1,6 GW y Francia, con 1,3 GW. 

 

Implantación en el planeta Tierra 

A nivel mundial, según los datos ofrecidos Windsights, China -capacidad instalada 221GW- es el líder mundial en energía eólica, con más de un tercio de la capacidad planetaria. Cuenta con el parque eólico terrestre más grande del mundo en la provincia de Gansu, que actualmente tiene una capacidad de 7.965 MW, cinco veces más que su rival más cercano. 

Los aerogeneradores del parque eólico operan solo al 40% de su capacidad, con 13.000 MW adicionales para ser instalados, lo que lleva a un total de 20.000 MW (20GW) en 2020. Se espera que esta expansión cueste $ 17.5 mil millones. 

Precisamente, el perseguidor más cercano al que nos referíamos anteriormente no es otro que EE. UU. La potencia norteamericana tiene una capacidad instalada de 96,4 GW. 

 

Como dato curioso, Reino Unido, como comentábamos antes, está dentro de la élite en el desarrollo de las renovables. Los británicos son particularmente notables en energía eólica marina, con seis de los 10 proyectos eólicos marinos de mayor capacidad en el mundo. 

Uno de ellos es el proyecto Walney en la costa de Cumbria, en el noroeste de Inglaterra. Este es el proyecto eólico marino más grande del mundo con Walney 1 y 2 (367 MW) y Walney Extension (659 MW), que forman un total de 1.026 MW. 

La instalación de Walney está programada para ser superada por el proyecto Hornsea One de 1.218 MW en el Mar del Norte cuando se complete por completo en 2020. 

 

España, según estos datos recogidos en 2018, tiene un fuerte desempeño en energía eólica, con una capacidad de 23 GW que cubre el 18% del suministro eléctrico de España. El país ocupa el quinto lugar en el mundo a pesar de que ninguno de sus parques eólicos en tierra o en alta mar se encuentra entre los 20 principales por capacidad. 

La industria eólica española en realidad ha estado en una fuerte caída en los últimos años. Solo se agregaron 104 MW en 2016-2017 después de que no se haya agregado nada en 2015. 

Los empleos dentro del sector también han disminuido de 41.500 en 2008 a alrededor de 22.500 personas en 2018. 

 

Los costes cada vez son menores 

El experto científico de Berkeley Lab, Ryan Wiser, ha afirmado que “los precios de la energía eólica, particularmente en el centro de los Estados Unidos, y respaldados por incentivos fiscales federales, están en mínimos históricos, y los servicios públicos y los compradores corporativos seleccionan la energía eólica como una opción de bajo costo”.  

Por lo tanto, esto lo extrapolamos a todo el planeta, y llegamos a la conclusión de que la inversión en energía eólica es cada vez más rentable y más usual por parte de los gobiernos.