El esfuerzo que la ciudad de Pozuelo de Alarcón está llevando a cabo por ser cada día más sostenible y eficiente ha dado un paso más con la implementación de un nuevo sistema de agua regenerada que servirá para el baldeo del viario público y riego de una amplia superficie verde de la ciudad. 

Este proyecto, aprobado por la Junta del Gobierno Local, consiste en la construcción de infraestructuras y suministro de agua regenerada en la ciudad, así como las instalaciones necesarias para el abastecimiento de las zonas públicas del municipio. 

 

¿Qué es el agua regenerada? 

El agua es un bien escaso en nuestro país y un recurso a gestionar racionalmente por todos. La reutilización de aguas, o el uso de agua regenerada, consiste en dar un segundo uso a un recurso que de por sí es muy escaso, sobre todo en ciertos momentos de estiaje y en ciertas áreas de nuestra geografía. 

Cuando se usa el agua, esta pierde las propiedades que la hacen apta para el consumo humano al contaminarse con materia orgánica, inorgánica, bacterias o virus, pudiendo convertirse en un foco de problemas para la salud humana si no es manejado con precaución.  

Desde el punto de vista sanitario, es necesario hacer hincapié en la realización de una serie de tratamientos en esa agua que se quiere volver a usar de manera que la hagan completamente segura en relación con su uso futuro y no implique riesgos para la salud de las personas. 

Para ello se establecen una serie de criterios de calidad que deberá cumplir el agua regenerada en función de su destino o utilización, así como una serie de controles que deberá superar satisfactoriamente para no ser una fuente de riesgos sanitarios. 

 

Un problema que acecha a España 

La falta de agua puede ser, por tanto, un obstáculo real a la hora de implementar soluciones basadas en la naturaleza en entornos urbanos. De hecho, existen datos del consumo medio de agua en parques que llegan a alcanzar los 160 litros/m2 al año.  

Además, en las últimas décadas, la escasez de agua y las sequías han aumentado dramáticamente en toda Europa, y se estima que un 17% del territorio europeo sufre escasez de agua. Esto se traduce en un 46% de la población europea viviendo en regiones bajo estrés hídrico. El caso de España es especialmente alarmante pues actualmente se encuentra en situación de sequía.